miércoles, 8 de marzo de 2017

Feliz día! Feliz día?

              
Antes de celebrar este día dejen de cagar a sus mujeres. Dejen de  decirles que 'las' ayudan con las cosas de la casa o con la crianza de sus propios hijos. Dejen de varios etcéteras. Ahora sí, habiéndome desahogado... Paso a dejarles mi relato sobre este día, relato que seguramente tenga contradicciones,  esas contradicciones necesarias para seguir profundizando y creciendo.  

Es mi experiencia de 31 años de vida. Todos tenemos una mochila. Algunos más pesada y otros con rueditas. Mochila al fin. Dicen que la vida nos da el peso que sabe que podemos soportar. Ni más ni menos.

Admiro, valoro y apoyo a las mujeres que con esa mochila suben y bajan escaleras, se meten por huequitos ínfimos o espacios gigantescos y le hacen frente a lo que venga. Hay mujeres que tuvieron que hacerse espacio en lugares creados y trabajados por el hombre, donde el rol femenino era mínimo o se limitaba a observar, siempre ubicada en un lugar pasivo. Hoy es el día de todas:
La Yenny que tiene 5 hijos;  Luciana, la mayor que está en la UBA; la Carla que empezó la facultad; Julieta, que no sabe si quiere tener hijos porque ama su carrera; Florencia, que dejó todo lo que le daba estabilidad y se lanzó a recorrer el mundo; María que tiene pánico escénico pero se anotó en clases de canto y en dos meses tiene una muestra; Giselle que se recibió de Oficial de Policía y tiene que hacerse un rodete para ponerse el gorro; Fabiana, que hizo la denuncia por violencia de género después de 6 años de recibir maltrato por parte del 'macho' de su marido; Beatriz, que se toma dos colectivos para ir a dar clases; Roxana, que al fin llegó a ser trompetista; Daniela, que puede besar a Inés adelante de todos sin que su cabeza explote por las miradas que la acosan; Pía, que mandó a cargar al viejo que le dijo 'cosita linda' y le preguntaron si estaba 'malco'; y seguramente vos tengas la tuya. Por vos, por ella, por mi y por todas, que con nuestra lucha diaria y silenciosa reivindicamos nuestro lugar, a veces a gritos, con ternura, delicadeza, pasión, dolor.... Como se pueda, pero lo hacemos. Con errores pero sin frenos y con amor, el amor que nos guía, que nos impacienta, que nos revuelve el estómago, que no nos deja dormir y que, finalmente, nos impulsa a seguir creciendo.
Ayer fuimos seres atrapados, confinados, masacrados y torturados y hoy nos empoderamos, despertando nuestro propio poder interno, nuestra conciencia dormida, castigada. Qué pretendían? Liberarnos de las ataduras y agradecer? No nos soltaron, NOS soltamos: y eso demoró siglos. Rompimos nuestras cadenas, nada es gratis, pero son apenas unos gritos de liberación, luego volveremos a nuestros hogares con el amor de siempre y continuaremos con nuestra búsqueda milenaria. Gracias a las mujeres y los hombres que me mandaron sus abrazos llenos de amor.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Qué cosa seria, che!

Y es seria la cosa?

"No, por suerte nos divertimos bastante"

No sé en otros lugares del mundo, pero acá, en Buenos Aires, tenemos diversas frases que sentencian algunas situaciones.

Cuando uno dice que está viendo a alguien con cierta asiduidad (y los demás, encima pueden subtitular esa sonrisa y los ojitos brillos) hay dos preguntas posibles que se fusionan: es serio? Pero sin compromisos?

Y enseguida mi cabecita pensante, contestataria y refutadora serial, sale al cruce.

"No, es bastante divertido por suerte". Y sobreviene la reflexión.

Por qué adjudicamos la "seriedad" a una relación que, se cree, puede tener un futuro? y por qué asociamos el "sin compromiso" a una relación divertida y carente de proyección.

Será por eso que hay tanto miedo a amar? Porque aún se ama bajo los estándares de viejos amores, donde hay que ir de la mano sólo por ser novios? Donde hay que guardarse la risas y carcajadas para mantener las formas?  Donde los domingos de fútbol con amigos, asados con la familia, tardes de mate con tus amigas, etc etc, son automáticamente dados de baja porque "ahora estás de novio/novia en serio y tenés que cumplir con el estereotipo que impone la sociedad?" (No voy a detenerme ahora a analizar los ejemplos que puse, pero es un tema que amerita otras líneas).

Hay gente que evita los 'titulos' y así lo que realmente evita es ser claro. Novio, pareja, amor, chongo, etc. Poco importa si esas dos personas se buscan, se gustan, se piensan.      

Magda. (Riéndome de mis propias reflexiones).
               

jueves, 23 de febrero de 2017

Sobre sentires

Lo que me duele de las relaciones es no creer que las vivimos y sentimos de las mismas formas. Hoy acaba de morir mi relación con mi mamá. Ella cree que todo se desencadenó por un pan lactal, pero como suele suceder en estos casos, por debajo y antes del suceso desencadenante hay una serie de situaciones que laten hasta explotar. No cualquiera puede ver que cuando las cosas emergen de forma violenta es porque se han juntado los elementos suficientes para que así suceda.

Hoy, gracias a esto, comprendo que el mayor dolor que siento, cuando se terminan las relaciones, es el de haber creído que la complicidades que teníamos eran similares desde las dos partes. Y cuando se empiezan a decir cosas que ni las imaginaba, cada palabrita es un puñal. Tal vez mi sensibilidad se activa, empiezo a repasar momentos donde me veía romántica, atenta, amada o enamorada para pasar a verme, (retrospectivamente): tonta, humillada, idiotamente tierna, sola, vulnerable y abandonada. 

Mientras yo iba de la mano con vos y en ese gesto nuestras manos se llenaban de besos, abrazos, mimos y ternura, vos me agarrabas de la mano para asegurarte que todos supieran que te pertenecía.

Cuando esos gestos similares, pero con motivos diferentes se revelan, mi mundo queda patas para arriba. Creer que uno comparte ciertos códigos que brotan desde el mismo amor y descubrir que no es así, es mortal. La niña de mirada brillosa, alegre y pícara muere un poco. 

Amo cambiar por amor. Amo cambiar con amor. No veo lo malo de eso, tal vez porque creemos que, socialmente, cuando queremos que alguien cambie es para satisfacer nuestras expectativas o se amolde a nuestra forma. No es el cambio que me gusta, no busco, ni disfruto. El cambio que anhelo es aquel que está escondido, esperando que la palabra dulce, de la persona indicada le toque el hombro amorosamente, lo mire, le extienda la mano y aguarde a que salga de su escondite en el que permaneció mucho tiempo. Cuando ese miedo sale, disfrazado de ira, dolor, bronca, enojo, risas exageradas o actitudes autodestructivas, el rayo de sol que lo toca no lo destruye, por el contrario: lo libera y lo ilumina para hacerle ver que puede ser cambiar y cambiar no significa desaparecer, si no ser su mejor versión, abandonando viejas creencias que lastimaban y restringían.

Bienvenida la gente que tiene esa dulzura para amar los dolores hasta verlos cambiar, crecer y convertirse en luz.                   
     

sábado, 7 de enero de 2017

El manejo de los sentimientos dolorosos


El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.
A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación. Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.
Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo eso, sentimientos.
Podemos someternos a ellos, sentirlos y seguir adelante. Eso no significa que tengamos que buscar sentirnos heridos o detenernos innecesariamente en este tipo de sentimientos El dolor emocional no tiene por que devastarnos. Podemos sentarnos derechos, sentir el dolor, indagar si necesitamos hacer algo para cuidar de nosotros mismos y luego proseguir con nuestra vida.
No tenemos que actuar con prisas; tenemos que castigar a los demás para tener control sobre nuestros sentimientos. Podemos empezar compartiendo con otros nuestro dolor de sentirnos lastimados. Esto trae un alivio y a menudo la curación tanto para ellos como ara nosotros.
Con el tiempo aprenderemos la lección de que la verdadera fuerza proviene de que nos permitamos a nosotros mismos ser lo bastante vulnerables como para sentir el dolor. La verdadera fuerza proviene de saber que podemos cuidar de nosotros mismos, aunque sintamos dolor emocional. La verdadera fuerza nos viene cuando dejamos de hacer responsables a los demás de nuestro dolor y asumimos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.

“Hoy me someteré a mis sentimientos, incluso a los que son emocionalmente dolorosos. En vez de actuar con urgencia, o de intentar castigar a alguien, seré lo bastante vulnerable para experimentar mis sentimientos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).                        


lunes, 2 de enero de 2017

No te enamores de mi

"No te enamores de una persona curiosa. Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido. Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. Te preguntará por qué. Va a comprar esa cámara que te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas. Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría, ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. No dejará un suspiro sin explicación. Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana “¿A qué hora fue? ¿Qué dije? ¿Qué hice? ¿Cómo te sentiste?“ No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser."


— Fragmento, autor desconocido.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

De leerme cuando leo

Maru Leone. No sé cómo hace, no sé si atravesó todo lo que narra, no sé si inventa, imagina, toma sensaciones de otros o qué. Pero lo hace. Logra hacer que me identifique con cada palabra que escribe y me mete en mi propio mundo, logra esa empatía que no cualquiera puede generar con otro. No sé si lo busca, pero lo logra. La leo y me leo. La siento y recuerdo exactamente las mismas sensaciones que tuve cuando atravesé momentos similares. Tal vez ella tirada en el sillón y yo hecha una bolita en la cama en posición fetal. Tal vez ella comiendo un helado mientras busca minimizar el dolor viendo una comedia y yo... arrastrando mis pies por la casa mientras miro cada lugar vacío que genera ese dolor que sale de las entrañas y quema, arde, duele.

Por eso me gusta conocer gente nueva, universos inexplorados... porque es cuando nos reconocemos en el otro. Tendremos mil diferencias, pero las emociones son universales. Maru habla, no sé si de ella o de mí, pero habla, transpira, se desangra cuando se expresa.

Si quieren reconocerse en las letras y palabras de otro, sean bienvenidos a su página de Facebook. No apta para sensibles. Animate y enterrate, total... te vas a morir algún día y todo esto habrá sido una simple ilusión.

Facebook: https://www.facebook.com/maruleoneescritora/?fref=ts

jueves, 3 de noviembre de 2016

Sobre las anginas y el fin del mundo


Veo a mi alrededor. Exactamente, tres días antes, me vi envuelta en una charla de café, de esas largas, filosóficas y donde los recién conocidos son hermanos de toda la vida. Me vi desbordada de sabiduría, que inhalaba y exhalaba, me vi desbordada de verdades, de sentimientos hermosos y llenos de luces y sombras. Cada vez que hablo con alguien sobre las cosas de la vida siento que me vacío un poco, es un mecanismo raro, que me deja vacía muchas veces, llena, a veces y, en otras ocasiones, muy satisfecha.

Supongo que, una vez más, tendrá que ver con los límites. Cuándo estoy compartiendo y cuándo estoy dando? Cuándo ese compartir se transforma en un dar a raudales y el resultado de vaciamiento produce sensaciones asombrosamente implosivas? Me desmorono por dentro, regalé todas las palabras, todas las miradas comprensivas que debía regalarme a mi misma... entendí por demás al otro y me quedé sin explicaciones para mi. Y ese vacío me aterra. No me aterra directamente, se presenta como un deseo incontrolable de "algo", a veces un malestar que puede llevarme a tener algunas actitudes poco sanas o auto destructivas. No siempre, no todo el tiempo. pero cuando sucede duele.

Y de las anginas y el fin del mundo? Retomo. Veo a mi alrededor. Estoy sola. Pero no sola, como alguna vez dijo mi madre: "no tengo ni quien me alcance un vaso de agua". Estoy sola de palabras, siento que la única persona que tenía las palabras que me ayudaban o me daban paz era Marco. Y es justo. Por eso el amor, la ternura, los años juntos, las risas, las miradas y la complicidad. Estoy sola, pese a haber estado el día anterior rodeada de gente compartiendo un hermoso momento, momento con principio y final.

Volviendo al tema de los límites, éstos están difusos... en varios aspectos. Confundo hablar con conocerse. Ver con mirar. Oir con escuchar. Besos con cariño. Mimos con amor. Amor con Amor.

Hasta hoy sólo eso. Sigo hundiendo mis raíces en el barro para renacer más luminosa que ayer.