domingo, 14 de septiembre de 2014

❤ Abrete Corazón ❤



Hoy sentí la angustia en mi cuerpo. Se generó en mi panza, en el centro de mi estómago, recorrió mi corazón, la sentí en mi espalda, en mis brazos, rozó mis hombros, acarició mi garganta y se materializó en unas pocas lágrimas, que recorrieron mi rostro. No sequé esas lágrimas, venían conteniéndose hace rato y creí necesario disfrutar del momento. Duele, sí, pero esa dulce y triste angustia nunca había fluído por mi cuerpo, por el contrario, se había estancado y, producto de eso, todos los procesos de mi cuerpo eran más lentos.

La angustia, pienso.. y siento, se produjo por una situación que está fuera de mi control, también porque del otro lado hay un amor familiar muy grande y por último, el detonante, porque no veo una solución posible. No creo que importe el por qué de esa angustia para este relato: pero sí lo que eso me dejó, esa huella de enseñanza que podemos ver los que estamos convencidos de que siempre hay algo más detrás de cada situación vivida. 

No puedo cambiar la situación que me toca vivir, el por qué me lo pregunto desde hace años, barajando diferentes teorías e hipótesis que calmen mi dolor... tan sólo queda recordar que somos seres espirituales viviendo una vida terrenal, que las cosas cotidianas que vemos "importantes" no son más que ilusiones de este mundo material.

Quiero compartir con ustedes una reflexión de Sri Sri Ravi Shankar y luego una canción intensa, fuerte y suave a la vez que permite disolver el ego, ese velo que nos impide sentir y ver con el corazón.

"Observa a tu propia vida en relación al tiempo, han pasado millones de años, y millones de años pasarán. ¿Cuánto puedes vivir? ¿60, 70 o 100 años? Es insignificante. No es siquiera una gota en el océano. Y en relación al espacio, directamente ni existes. Entender esto disuelve el ego. El ego es ignorar la realidad, ignorar tu verdadera existencia. Ahora, solo con tener conciencia de esto, ¿es suficiente? ¿hay que hacer algo más? Simplemente abre tus ojos y pregúntate ¿Quién soy? ¿Cómo llegué a este planeta? ¿Qué es la vida? Entonces surge un estado de conciencia en tu mente, y dejas de preocuparte por pequeñas cosas como “Esto y aquello me pasó con tal y cual…” todas estas pequeñeces simplemente se desvanecen y serás capaz de vivir cada momento de tu vida. La vida gira en torno a su contexto. Debes ser feliz. Todo en la vida tiene altos y bajos, es normal. Tenemos cuerpo, este se resfriará, tendrá tos, fiebre, u otra cosa, luego se pasará. Pero la felicidad es algo que es inherente a ti. Tu cabeza estará en el lodo en un par de años, ¡no llenes de lodo tu cabeza ahora que aun estás con vida! Si puedes reflexionar acerca de tu vida desde una perspectiva más amplia, tu vida mejorará."



domingo, 31 de agosto de 2014

Un rayo de luz

Hola! Bienvenido a este espacio tan personal. Muchas veces uno simplemente quiere expresarse, no para ser leído, admirado, criticado u observado, sencillamente es un impulso, una necesidad que no requiere de muchas explicaciones más que el simple acto de expresarse. Y así como hoy cuento mi historia, mis sensaciones, mis pensamientos, tal vez vos del otro lado te identifiques con ellos, los rechaces o simplemente las palabras sean sólo una sucesión de letras.

¿Estás feliz con la vida que llevas?, ¿Sonreís cuando hacés un repaso de tu vida?... ¿qué sentís en este momento con esta pregunta? A mi la vida no se me hizo fácil, siempre fui muy sensible, estaba atenta a las necesidades de las otras personas, era de las niñas fácilmente admiradas y queridas por ser obediente, correcta, empatizar con los adultos y ser capaz de llevarme mejor con la gente grande que con los de mi edad, tal vez porque se hace más fácil vivir en el mundo de los adultos, es sencilla la explicación: los adultos pocas veces son espontáneos, se reprimen las risas a carcajadas, no sobresalen por andar sonrientes en un colectivo lleno de caras pensativas, amargadas o alejadas del aquí y ahora. La naturaleza de los niños es otra, totalmente distinta: ellos juegan sin importar si los miran, porque ellos no miran al resto, juegan con el resto; son brutalmente honestos, y si bien eso puede ser muy doloroso a veces, sabés que cuando se ríen lo hacen también espontáneamente, no buscan agradar, simplemente son, existen.

Hoy me voy a reír como una niña, sin importar qué piensen.